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Category: Imágenes

Marejadas santiaguinas

tal la zamba

la cordillera toda nevada

me acuesto

amanece con franja

tan gris como la ciudad

gris desvencijado, insinuante

gris pacífico

la cordillera sigue allí

 

bruma

humilde ropa tendida en la ventana de uno que otro edificio alto

insisto en el color que destiñe, chorrea, impregna las paredes y las barbas

un gris amenazador

un gris argento/boliviano

destartalado de hace siglos

 

palmeras incomprensibles

de gran tronco y edad provecta

aclimatadas al salitre y al frío

 

la miseria trajo por carradas

para todo servicio

haití

 

cada tanto umbrales salpicados

de carpitas quechua

marcas, heridas modestas pero indelebles en el adoquín

 

el paso cae en londres 38 

lugar de tortura

nombres, edades, en plaquitas de metal

hasta cuánto puede soportar un pueblo la locura y la crueldad de manos

de parte de su propio pueblo, pregunto en clase

y me llega el abrazo de una muchacha, que viene de todas las nieblas y congojas

-es lo último que supimos de mi abuelo, que pasó por allí

 

la tele insiste en que averigüe que es un jonrón

 

cuando amainó la marejada

de valparaiso

volvió un sol que no se puede mirar de frente

que alguien me diga por qué

 

santiago, domingo de junio 2017

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Aeroparque

por Luisa Futoransky

Mi poesía se hizo en torno a una idea chiquita pero fundamental.

Nació la primera vez que me subí a un avión; al menos determinó que así había acontecido, mi memoria, tan tramposa.

Itinerario: de Baires a Brasil en un avión militar.

En el camino al aeropuerto vi un accidente de auto con un guante largo en el respaldo del asiento, ensangrentado.

El taxista dijo llamarse Ulises.

Al avión se le cayó una de las puertas de emergencia; el viento, impresionante, entró sin darnos tiempo a elaborar el miedo.

Cuando por fin despegamos todo era verde, la gente diminuta hasta desaparecer y de la ventanilla mirando la geometría de los cultivos me vino fuerte para quedarse enracinada la idea: fronteras no hay.

Los nacionalismos son ficticios, el guante ensangrentado, no.

Ulises cuando se jubila vuelve a Ítaca. Se frota las callosidades con piedra pómez. Se da un toque de aceite de almendras para protegerse del sol de frente. Silba y escupe un huesito de tragedia.

Lo demás es puro cuento.

12.5.17

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ZONA DE RIESGO:

HOY, CHAMIZO
estar
de paso
en este mapa que a veces cubre
pero no abriga

la mi vida, pampa sin abrojos
cuarteada, que siempre duele

a merced
del vendaval
la granizada

volveré a oler la primavera
en los brazos
la nuca, las órbitas
los dedos de los pies?

 

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