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Aeroparque

por Luisa Futoransky

Mi poesía se hizo en torno a una idea chiquita pero fundamental.

Nació la primera vez que me subí a un avión; al menos determinó que así había acontecido, mi memoria, tan tramposa.

Itinerario: de Baires a Brasil en un avión militar.

En el camino al aeropuerto vi un accidente de auto con un guante largo en el respaldo del asiento, ensangrentado.

El taxista dijo llamarse Ulises.

Al avión se le cayó una de las puertas de emergencia; el viento, impresionante, entró sin darnos tiempo a elaborar el miedo.

Cuando por fin despegamos todo era verde, la gente diminuta hasta desaparecer y de la ventanilla mirando la geometría de los cultivos me vino fuerte para quedarse enracinada la idea: fronteras no hay.

Los nacionalismos son ficticios, el guante ensangrentado, no.

Ulises cuando se jubila vuelve a Ítaca. Se frota las callosidades con piedra pómez. Se da un toque de aceite de almendras para protegerse del sol de frente. Silba y escupe un huesito de tragedia.

Lo demás es puro cuento.

12.5.17

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Published in Imágenes Poesía/Texto

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